Transcurría Mayo del 2007 cuando
la policía checa fue alertada por un vecino de la localidad de Kurim que había
interceptado por medio de un monitor infantil terribles imágenes que parecían
provenir de la casa de sus vecinas. En dichas imágenes se podían ver dos niños
de corta edad sucios y desnudos dentro de lo que parecía ser una jaula,
sometidos a horrorosos castigos y torturas.
